¿También le resulta difícil aceptar el amor, la atención o un cumplido? ¿Te sientes avergonzado en secreto cuando alguien te dice algo bonito o te hace un regalo? ¿O eres capaz de recibir sinceramente y sentir la conexión con la otra persona?
Dar es más noble que recibir, lo aprendemos desde la infancia. Esta regla garantiza que no nos convirtamos en monstruos egoístas preocupados sólo por satisfacer nuestras propias necesidades. Reconocer las necesidades de los demás, tomarse en serio sus sentimientos y abrirse a los menos afortunados: todo ello constituye un contrapeso necesario al narcisismo desenfrenado de hoy en día. Así escribe John Amodeo en su libro Dancing with Fire.
Pero anteponer el dar al recibir también tiene inconvenientes ocultos. He aquí 5 razones por las que recibir suele ser más difícil que dar:
1. Miedo a la intimidad
Recibir crea un momento de conexión. Si haces que dar sea más importante que recibir, es fácil que mantengas a la gente a distancia y tu corazón cerrado.
Cuanto más miedo tengas a la intimidad, más tenderás a rechazar un regalo o un cumplido, incluido el precioso momento de la conexión.
2. Dejar de lado el control
Dar te da el control de la situación. Es fácil decir algo bonito o comprar flores para alguien, pero ¿también eres capaz de rendirte a la agradable sensación de recibir algo? ¿Y tu generosidad es siempre genuina, o principalmente mantienes una imagen de persona amable y solidaria?
Recibir nos hace vulnerables. Pero estar más abiertos a ello también nos hace más receptivos a las pequeñas y sutiles cosas que recibimos cada día, como un sincero "gracias" o una genuina y cálida sonrisa.
3. ¿Vale la pena?
Conseguir algo es incómodo cuando sabes que tiene que haber algo a cambio. Cuando eras niño, sólo recibías un cumplido si habías conseguido algo, como ganar una competición deportiva o sacar buenas notas. Si no te aceptan por lo que eres, sino sólo por tus logros y resultados, conseguir algo "igual" da mucho miedo.
Los padres que utilizan a sus hijos principalmente para sus propias necesidades, por ejemplo para demostrar a los que les rodean lo buenos padres que son, hacen que sus hijos sientan que los elogios equivalen a ser utilizados. Cuando eras niño, sólo te aceptaban por lo que hacías, y no por lo que eras.
4. Recibir es egoísta
La religión y la cultura nos han enseñado que recibir es egoísta. La vida es sufrimiento y no felicidad. Es mejor apartar la mirada, no ocupar demasiado espacio y, sobre todo, no sonreír demasiado, pues de lo contrario llamamos demasiado la atención. Como resultado, nos sentimos avergonzados de recibir.
Por otro lado, hoy en día también vemos el "yo tengo derecho" fuera de control, un sentido narcisista e inflado de autoimportancia y de querer siempre más. Curiosamente, investigaciones recientes demuestran que la riqueza suele reforzar esta tendencia.
Pero frente a este narcisismo codicioso hay una forma de narcisismo sano basado en la autoestima y en disfrutar de lo que la vida ofrece. Recibir con un sentido de humildad y gratitud es parte de esto - como parte de un ritmo de dar y recibir que nos mantiene en equilibrio.
5. Para lo que va lo que
Otro bloqueo para no querer recibir es no querer estar en deuda con alguien. Nos preguntamos con desconfianza qué quiere alguien de nosotros a cambio. Al asumir de antemano que los cumplidos o regalos son un intento de manipulación, nos defendemos automáticamente de cualquier sentimiento de culpa o reciprocidad.
Pero si todo el mundo sólo quisiera dar, no quedaría nadie para recibir toda esa belleza. Cuando eres capaz de recibir con autocompasión, te permites disfrutar de las cosas bellas de la vida. Ser capaz de recibir con sinceridad y amabilidad es al mismo tiempo un regalo para el que da. Demuestras que su regalo marca la diferencia, que no te deja indiferente.
Ser capaz de recibir con gratitud es la clave de una mayor felicidad
Dar y recibir son dos caras de la misma moneda: la intimidad. Si tanto el dar como el recibir se hacen con amor, en realidad ya no se puede distinguir entre el que da y el que recibe. Ambos dan y reciben a su manera.
La próxima vez que alguien te haga un cumplido o un regalo, o te mire con cariño a los ojos, presta atención a cómo te sientes por debajo. ¿Qué ocurre en el interior? ¿Tu respiración y tu vientre están relajados, o te pones tenso? ¿Sientes vergüenza o puedes permitir la conexión?
¿Está usted también preparado para tener más felicidad en su vida?
Mientras tanto, he asesorado a cientos de empresarios y ejecutivos en más de mil conversaciones, lo que les ha ayudado a conseguir los resultados que usted probablemente tiene en mente.
En mi papel de Business Coach, llevo más de 25 años guiando a empresarios en la venta exitosa de sus negocios.
Leer más blogs
Estas 3 emociones te dan fuerza y dirección
Codependencia: una deconstrucción psicológica completa




