En el mundo de la empresa, donde la competencia y la búsqueda del éxito reinan a menudo, no es raro que usted, como empresario, vincule su autoestima a sus logros empresariales.
Este fenómeno, conocido como autoestima condicional, puede ser un poderoso motor, pero también tiene sus inconvenientes.
Felicidad = Autoestima + Euroestima.
La versión canasta: la autoestima condicional es basar tu autoestima en tu capacidad y éxito en situaciones competitivas.
El núcleo de la autoestima condicional
La autoestima contingente se produce cuando un individuo basa su autoestima en su capacidad y éxito en situaciones competitivas.
¡Y qué mejor manera de demostrar su valía que como empresario!
La autoestima condicional parece inicialmente un motivador eficaz: porque te anima a esforzarte por alcanzar la excelencia y superarte a ti mismo.
Sin embargo, esta forma de autoestima es intrínsecamente inestable y depende de factores externos, lo que puede provocar sentimientos constantes de inseguridad y estrés.
Aunque, como empresario de éxito, hará todo lo posible por negar o alejar estos sentimientos desagradables.
La trampa de la baja autoestima
Cuando uno se enfrenta a momentos de fracaso o de carencias como empresario, pueden surgir sentimientos de baja autoestima.
Estos sentimientos surgen de la revelación de la ignorancia, ya sea a uno mismo o a los demás.
La revelación interna o externa de la ignorancia es una experiencia dolorosa que puede dañar la imagen y la confianza en uno mismo.
Por eso todos intentamos evitarlo a toda costa.
Estrategias para evitar el desconocimiento de la revelación
- Disculpas
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- Fijación de objetivos poco realistas: Al fijar objetivos muy ambiciosos, el empresario crea un escenario en el que casi se espera el fracaso. Esto le permite "fracasar honorablemente" sin dañar su autoestima. Al fin y al cabo, nadie esperaba que lo consiguiera.
- Procrastinación: Es una táctica habitual que consiste en posponer las tareas. Ofrece una vía de escape temporal ante la amenaza del fracaso y el consiguiente daño a la imagen que tienes de ti mismo.
- Garantía de éxito
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- Poner el listón bajo: Algunos empresarios deciden fijar sus objetivos tan bajos que el éxito está casi garantizado. Aunque esto puede dar lugar a "éxitos" frecuentes, te priva de la oportunidad de crecer y desafiarte a ti mismo.
- Evitar el fracaso teniendo éxito: Esta es la estrategia del superdotado inseguro que evita las tareas difíciles. Al aceptar sólo tareas en las que están seguros de poder tener éxito, evitan el riesgo de fracasar, pero también limitan su potencial de crecimiento y desarrollo.
Equilibrar el éxito empresarial y la felicidad personal
La autoestima condicional es realmente un arma de doble filo.
De hecho, por un lado, es el máximo motivador, pero por otro, conduce a una autoestima frágil que depende de la validación externa.
Ahora puede que también entienda mejor por qué es tan difícil equilibrar la felicidad personal y el éxito empresarial como emprendedor.
Porque la autoestima condicional es el motor definitivo del éxito empresarial y, al mismo tiempo, el asesino definitivo de la felicidad personal.
Por eso es esencial que, como empresario, valores tus propios logros sin dejar de buscar el aprecio de los demás, como tus clientes.
Al fin y al cabo, sin el agradecimiento (económico) de los demás (clientes), no se gana dinero ni se obtienen beneficios.
Conclusión
Si desarrolla sus fuentes internas de autoestima y aprende a afrontar mejor el fracaso, podrá construir una forma de autoestima más resistente y sostenible, que en última instancia le conducirá a la satisfacción personal y empresarial.
Así que recuerda:
Felicidad = Autoestima + Euroestima.
¿O lo ve de forma muy diferente?
¿Equilibrar el éxito empresarial y la felicidad personal?
Mientras tanto, he asesorado a cientos de empresarios y ejecutivos en más de mil conversaciones, lo que les ha ayudado a conseguir los resultados que usted probablemente tiene en mente.
En mi papel de Business Coach, llevo más de 25 años guiando a empresarios en la venta exitosa de sus negocios.
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